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Radio Tarifa es mestizaje, en su máxima expresión, y, sobre todo, mestizaje mediterráneo, popular y castellano: flamenco, música árabe andalusí, sefardí, música medieval, castellana, música magrebí, africana…, todas de origen popular. También se han atrevido a acercarse a otras músicas, como la popular japonesa o a la alemana (Cruzando el río, 1997). Lo auténticamente novedoso de Radio Tarifa es que abordan estás músicas desde su vertiente modal, en vez de hacerlo desde la armónica, con lo que consiguen descubrir importantes afinidades entre todos estos estilos. En flamenco, aunque se han acercado a todos los palos, han manifestado una clara preferencia por los más rítmicos (bulerías o tangos).

Sus componentes, Faín, Molino y Escoriza, llevaban ya tiempo investigando músicas antiguas, especialmente los dos primeros, que trabajaban en un proyecto de recuperación de música medieval y renacentista, Ars Antiqua Musicalis. Fruto de esas investigaciones es también el uso de instrumentos estrechamente ligados, como el laud, el armonio o el oboe de madera. Pero también han introducido otros como el ney, flauta de caña que ya usaban los egipcios, el derbuka, tambor de cerámica y parche de piel o el bansuri, flauta travesera de origen hindú, sin olvidarse del bajo, la guitarra o el órgano eléctricos.

También los músicos que les acompañan en los discos y en los conciertos provienen de muy distintos universos musicales: Ramiro Amusategui (laudista), Gerardo Núñez (guitarrista), Javier Paixariño (viento), Javier Ruibal (voz), Wafir Sh. Gibril (acordeonista sudanés), el cantaor Falo, Jaime Muela (saxofonista)… Con frecuencia utilizan también como percusión el zapateado del bailaor flamenco Joaquín Ruiz. La propuesta de Radio Tarifa tuvo gran acogida y éxito inmediato. Están considerados como los mejores representantes de España en los festivales del “World Music”.

http://www.esflamenco.com/bio/es10069.html

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Conjunto  Malouf Gran Jammahiriya, que lidera Hassan Laribi


En el siglo XIII los árabes andaluces traen un amplio repertorio musical del Magreb, que se enriquece, gracias a las aportaciones y la influencia local, produciéndose de este modo un cambio en los siglos posteriores. Libia posee con los tres países del Magreb un patrimonio común de música arábigo-andaluza. Pero Libia ha tenido una fuerte influencia turca, dejando huellas muy visibles, hasta la ocupación italiana en 1911.

Moluf es una palabra árabe que significa “fiel a la tradición”. Los viejos maestros de la música, sin saber explicar cómo, han seguido transmitiéndola, de una forma bastante fiel. Este tipo de canción, el malouf arábigo-andaluz también se practica al este de Argelia, en Túnez y Libia.

فكرة عن المالوف و أصوله الأندلسية في كل من ليبيا و تونس

المصدر: قناة نسمة

Género musical muy sutil y en el arte de la qasida que lo acompaña, se distingue de otras formas del canto arábigo-andaluz por incorporar cantos de éxtasis y de trance de la hermandad mística de Aissawa, una rama importante del sufismo del Magreb. Libia ha mantenido el malouf, al igual que Argelia y Túnez, como un signo de independencia. Pero lo métodos de enseñanza tradicionales y de transmisión ya no son capaces de responder a los desafíos a los que está sometido este patrimonio musical.

El malouf de Libia casi ha desaparecido y hoy en día sólo está interpretado por el conjunto  Malouf Gran Jammahiriya, que lidera Hassan Laribi

La Música Árabe
Por Álvaro Martínez León

la música andalusí se desarrolló gracias a la llegada a la corte de Abd el Rahmán II y su voluntad de apoyar las artes. Zyriab, músico de la corte de Bagdad, se encargó del resto. A parte de la creación de escuelas de canto en Al Andalus, la adición de una quinta cuerda al ´ud y otra serie de cosas, debemos sobre todo a Zyriab el haber dado los pasos más importantes en la creación de la nuba o nawba, o suite clásica oriental. Sabemos que esta forma poético-musical nombrada como tal existía ya en la época abbasí, con lo cual la labor del músico bagdadí consistió en hacerla evolucionar introduciendo nuevas formas de la música y la poesía que se hacía en Al Andalus por aquel entonces, sin saber que esa forma volvería a Oriente.

Las nawba que se interpretan hoy en el Magreb no conservan absolutamente pura la forma que se creó durante la estancia de los árabes en la Península Ibérica. Hay canciones que se han perdido y que se han sustituído por otras de la tradición clásica magrebí, pero aún así la fuerza de la tradición oral que ha mantenido este repertorio vivo ( hoy todavía como reivindicación cultural por la expulsión de los árabes de la península ), conserva en buena medida el tarab con que esta música se interpreta.

Una característica principal de esta música es su sencillez melódica frente a la escuela oriental. Encontramos muy pocas florituras en las melodías y la técnica vocal se orienta a conseguir un color brillante y sobrio. Los instrumentos utilizados más comunes son el ´ud, el rebab y el violín entre los cordófonos, el tar y la darbuka en la percusión y el nay como aerófono. El director se coloca en el centro ( con un ´ud o un rebab ) y a sus lados, cada uno en su sitio predeterminado y formando un semicírculo, el resto de los músicos. La escuela de origen granadino garnati incluyen una espcie de mandolina en la formación, mientras que en las tradiciones libia y tunecina se incluyen el qanun y los timbalillos naggarat. La tradición libia es única por la utilización de la gaita. Asímismo, con la influencia occidental de este último siglo, encontramos a veces el violoncello, el contrabajo o incluso el piano.

La nuba es un compendio de canciones y pasajes instrumentales. Las canciones están compuestas a parteir de varias formas poéticas :
-la muwassaha, que consta de un preludio de uno o dos versos, una estofa de cuatro o cinco y una vuelta de uno o dos versos. Está escrita en un lenguaje semiculto.
-el zéjel, igual en medida, pero escrito en dialecto andalusí.
estos dos se utilizan en las sanat´ o canciones corales.
-la qasida, que es un poema breve de entre dos y cuatro versos. Ésta se suele utilizar en el insad, la primera introducción vocal la nawba de uno de los solistas vocales.
-el mawwal, que suelen ser cortos y hechos de juegos de palabras lo que les da un carácter muy rítmico. Se utilizan para el final, en el que el solista vocal improvisa melodías sobre él en diálogo con cada uno de los instrumentos

La temática suele ser de amor, de loa a la naturaleza o a Alá. Este amor divino y profano hace de la nuba una expresión que puede ser interpretada tanto en el ámbito profano como en el religioso.

La música andalusí usa cinco modos melódicos, de los cuales se derivan otros diecinueve, dando un total de veinticuatro modos. A éstos se les atribuyen efectos terapéuticos y tienen una hora idónea durante el día para ser interpretados. Veamos como ejemplo el modo Ussaq, que debe ser interpretado al alba.

Además de los modos melódicos, están los rítmicos, que se utilizan progresivamente de lentos a rápidos en el desarrollo de la nuba.

Existen cuatro escuelas de música andalusí : la marroquí o andalusí-magrebí, la argelina o garnatí ( de tradición granadina ), y el maluf de Túnez y Libia. Cada una conserva un número determinado de nawba-s, siendo el maluf de tradición más oriental que los otros dos. La estructura de la nuba es distinta en cada escuela. Tomaremos como ejemplo la de la escuela marroquí :

1. La mesaliya o preludio instrumental en ritmo libre que se hace sobre los modos que se van a utilizar durante la pieza.
2. El insad o canto salmodiado de dos versos clásicos, presentando el primer modo de la obra. El munsid improvisa sobre el modo, acompañado por el ´ud o el rabab, que va haciendo las notas principales sobre las que cae la voz.
3. La bugya o pequeña pieza instrumental sin ritmo en que se muestran las principales características del primer modo.
4. La tusiya, u overtura instrumnetal a cargo de la orquesta, interpretada sobre el primer ritmo, el basit, lento, que consta de el muwassa en 6/4, el qantara en 3/4 y el insiraf en 3/4.
5. A continuación se comienzan a cantar las sanat´, sobre los distintos modos melódicos y rítmicos, utilizándose los qantara e insiraf ( cantos cortos y acelerados ) para cambiar de un modo a otro y de un ritmo a otro. Del basit pasaremos al qa´im wa nisf, andante, compuesto por el muwassa en 8/4, el qantara en 4/4 y el insiraf en 4/4. Entonces llega el bithayi, allegro, cuyas partes están en 8/4, 4/4 y 4/4, además de una cuarta llamada dary, vivace, en 4/4, que de paso al quddam, presto, que se compone del muwassa en 3/4, el qantara en 6/8 y termina con un insiraf en 6/8, que se va acelerando hasta llegar al qafla, el más rápido, en 6/8, y con el que se termina el movimiento del canto coral. En cada ritmo se canta una sana´ diferente.
6. El mawwal, en el que el solista especial para esta parte. Es un momento muy esperado por la audiencia, pues el cntor hace gala de sus mejores dotes improvisatorias, siendo acompañado sucesivamente por el ´ud, el rabab, el violín y el nay.
7. Por último, se interpreta una tussiya en el ritmo qaddam, que se acelera hasta llegar al final.

En los repertorios del maluf y el garnati encontramos diferencias en los ritmos ( de 5/8 y 10/8 en Argelia y de 2/4 en Túnez y Libia ), y en los modos ( con algunos de la tradición turca en el garnatí y el maluf tunecino, y con matices más orientales en Libia ), pero la estructura suele seguir la misma dinámica.

Fuente: alarde.com

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