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El invierno puede llegar lejos, la primavera amada también puede pasar. Las hojas de otoño y las frutas de verano, pueden pasar. Pero volverás, Oh mi dulce, no más que me deje. Yo di mi corazón que esperaba resignado, nada cambiará. Dios perdona en su gran bondad para protegerlo en la tierra del exilio, tan lejos de mi corazón. Aquí espero, querido dulce, hasta mi último día. Guardo mi corazón lleno de lealtad, nada cambiará.

Marita Solberg; Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por Neeme Järvi (Waldbühne Berlin 2006).


Lucia Popp ; grabado en 1982 con la orquesta de la Academia de St. Martin in the Fields, bajo la dirección de Sir Neville Marriner.

Aulikki Rautawaara canta la Canción de Solveig y Cradle Song en 1935. Hans Schmidt-Isserstedt dirige a la Orquesta Filarmónica de Berlín (Telefunken E1795)

Peer Gynt

El emperador de sí mismo” es el título de la obra teatral de Henrik Ibsen, escrita en 1867, que se inspira en los cuentos tradicionales recogidos por los etnógrafos y por los lingüistas Asbjorsen y Moe. Sin embargo, difiere la obra en el alejamiento y falta de apego por el ingenuo joven, perezoso, profanando, como algunos dicen, al héroe nacional de Noruega, con un toque irónico y exagerando sus defectos en el carácter.

Peer Gynt se hace presuntuoso, irresponsable, depravado, un mercenario, es decir, un antihéroe, el reverso del hombre ideal. Ibsen destierra a Gynt, le convierte en legendario recorriendo el mundo, atravesando mares, yendo y viniendo entre África y América, envuelto en el tráfico de esclavos, viajando en el tiempo con su viaje al antiguo Egipto.

El montaje desagradó a todos y lo único que se salvó, según la opinión de crítica y público, era la música incidental compuesta por Grieg. Se cuenta que hasta el mismo Grieg había desaconsejado a Ibsen llevarlo a escena, vaticinando el fracaso del texto, y la permanencia de la música. De hecho, no se representó “Peer Gynt” hasta treinta años después, y sin embargo la música se ganó el estatus de obra independiente, reorganizándose en dos suites orquestales.

Peer Gynt – Suite I Op. 46

  1. Amanecer
  2. La muerte de Ase
  3. La danza de Anitra
  4. En la cueva del Rey de la Montaña

Peer Gynt – Suíte II Op. 55

  1. La abducción (Lamento de Ingrid)
  2. Danza Árabe
  3. La tempestad
  4. La canción de Solveig

Oímos “Peer Gynt”, la música de Grieg, como una sucesión de cuadros dispuestos no linealmente, comparada con la narrativa teatral: el resultado no podría ser mejor para las intenciones del compositor, pues la música suaviza las línea funcionales y programáticas.

Así mismo, es posible establecer algunas correspondencias: el Amanecer hace un oportuno retrato de las mañanas frías iluminadas por los primeros rayos de sol. Se trata de un preludio para el acto IV, pero podemos imaginar que, en ese paisaje, Peer Gynt y su madre, la vieja Åse, atraviesan un bosque de pinos. En ese punto comienza la narración de Ibsen: la madre carga un manojo de leña a cuestas, y Gynt no levanta un solo dedo, a pesar de sus dotes físicas, alto y fuerte, saltando piedras, colgándose de las ramas… y va contando sus aventuras de la noche anterior, que saltó sobre los cuernos de un gran alce y que se le enroscaron los pantalones en sus cuernos. Y cuando Ase descubre que tiene más ropa que remendar le insulta, discute, le pide juicio, mas se da cuenta de que Peer es muchacho mentiroso.

La música no cuenta nada de la concurrida fiesta de la boda, donde aparece Peer Gynt sin ser convidado: todos miran para otro lado, ni escuchan sus supercherías de siempre. Pero surgen los problemas,cuando por inexperiencia del novio le pide consejo para hacer venir a la novia que está en lo alto del granero, negándose a bajar para celebrar la boda. Este es el motivo del rapto, la abducción: Peer Gynt huye con Ingrid a las montañas, pero poco después ésta lo abandona. Por esta razón el muchacho es desterrado de su aldea.

Construye una cabaña en la que vive. De vez en cuando recibe una cesta con panes y frutas que le envía Solveig, otra joven que le conoció el día del infortunado casamiento. Convertido en forajido, nuestra héroe se encuentra con la mitológica “mujer vestida de verde” que le desea como esposo y le pide que venga a vivir con ella bajo tierra.

Acto II, escena 5: En la cueva del Rey de la Montaña.

Se encuentra con los malvados Trolls ( aunque entre ellos Peer Gynt se siente bien). En el mundo inferior, permanece hasta que se da cuenta que va a ser transformado su apariencia por aquella gente. Decide entonces abandonar Noruega, que se ha vuelto un lugar imposible en el que vivir. Visita la vieja casa de su madre. Es la última oportunidad de verse con ella: La muerte de Ase en el Acto III.

Libre y perdido por el mundo, Peer Gynt se lanza a la aventura por el mar, comerciando en muchos puertos, conquistando tierras y riquezas, sufriendo saqueos y pérdidas, buscando su dignidad como hombre. De sus andanzas la partitura de Grieg nos ofrece la Danza Árabe, Acto IV, que sucede en Marruecos: Peer Gynt es confundido con un emir y tratado con todos los honores, las esclavas acuden a él y bailan la Danza de Anitra. Acto IV, escena 6. Presenta el retrato sonoro de la escogida para presentarse en su tienda aquella noche.

Artimañas del destino, un recorrido lleno de contratiempos, viajes en el tiempo, hasta que finalmente decide volver a su tierra. Al final, habiendo acumulado riquezas, quizás fuese respetado, ¿quién sabe?, y quizás ya se habría olvidado el incidente de tantos años atrás. Una tempestad hace naufragar al barco en el que navega de regreso.

Peer sobrevive al naufragio y ya en tierra busca el camino a casa, a su cabaña. Pero una nueva tormenta llega, como Ángel de la Muerte, que le quiere convertir en algo más útil: un botón.

Pero Peer Gynt tiene éxito en salir del engaño, aunque no es lo suficientemente malvado como para descender a los infiernos, ¿es lo suficientemente bueno para ir al cielo? ¡Todavía no es tiempo! En una oscura noche, el héroe encuentra el camino a casa. En la ventana una luz parpadea, es el fuego encendido. ¿Quién está allí? Es Solveig que le espera y suspira por él mirando las montañas, creyendo sólo en los dictados del corazón. Esta es la canción de Solveig.

El invierno puede llegar lejos, la primavera amada también puede pasar. Las hojas de otoño y las frutas de verano, pueden pasar. Pero volverás, Oh mi dulce, no más que me deje. Yo di mi corazón que esperaba resignado, nada cambiará. Dios perdona en su gran bondad para protegerlo en la tierra del exilio, tan lejos de mi corazón. Aquí espero, querido dulce, hasta mi último día. Guardo mi corazón lleno de lealtad, nada cambiará.

Fuente: repositoriosinfonico

Traducción: Zenón

Este sentimiento de la vida que se acerca a su término, sin haber llegado a convertir, una vez, en cosa que dure, fuerzas que ya no es tiempo de emplear, ¿quién lo ha expresado como Ibsen,(1) ni dónde está como en el desenlace de Peer Gynt, que es para mí el zarpazo maestro (2) de aquel formidable oso blanco? Peer Gynt ha recorrido el mundo, llena la mente de sueños de ambición, pero falto de voluntad para dedicar a alguno de ellos las veras(3) de su alma, y conquistar así la fuerza de personalidad que no perece. Cuando ve su cabeza blanca después de haber aventado el oro(4) de ella en vana agitación, tras de quimeras(5) que se han deshecho como el humo, este pródigo de sí mismo quiere volver al país donde nació. Camino de la montaña de su aldea, se arremolinan a su paso las hojas caídas de los árboles. “Somos, le dicen, las palabras que debiste pronunciar. Tu silencio tímido nos condena a morir disueltas en el surco”. Camino de la montaña de su aldea, se desata la tempestad sobre él; la voz del viento le dice: “Soy la canción que debiste entonar en la vida y no entonaste, por más que, empinada en el fondo de tu corazón, yo esperaba una seña tuya”. Camino de la montaña, el rocío que, ya pasada la tempestad, humedece la frente del viajero, le dice: “Soy las lágrimas que debiste llorar y que nunca asomaron a tus ojos: ¡necio si creíste que por eso la felicidad sería contigo!”. Camino de la montaña, dícele la yerba que va hollando su pie:(6)
“Soy los pensamientos que debieron morar en tu cabeza; las obras que debieron tomar impulso de tu brazo; los bríos que debió alentar tu corazón”. Y cuando piensa el triste llegar al fin de la jomada, el “Fundidor Supremo” —nombre de la justicia que preside en el mundo a la integridad del orden moral, al modo de la Némesis antigua,— le detiene para preguntarle dónde están los frutos de su alma, porque aquéllas que no rinden fruto deben ser refundidas en la inmensa hornaza(7) de todas, y sobre su pasada encarnación debe asentarse el olvido, que es la eternidad de la nada.
¿No es ésta una alegorías propia para hacer paladear por vez primera lo amargo del remordimiento a muchas almas que nunca militaron bajo las banderas del Mal? ¡Peer Gynt! ¡Peer Gynt! tú eres legión de legiones.
Notas:
La parábola Peer Gynt figura como capítulo XXV de MOTIVOS DE PROTEO. “Acaso le agradará a usted saber -escribe Ibsen al consejero Hegel, en 1867- que Peer Gynt existió en realidad. Vivía en el Guldbrandsdal (valle de Noruega), probablemente a fines del siglo último o a principios del actual. Su nombre es muy conocido de los habitantes de aquella región; pero, en cuanto a sus hazañas, no saben casi nada más que lo que puede leerse en los cuentos noruegos fantásticos de Asbjörnsen, Peter Christen (1812-1885)”. (ALEERT, Salvador, “El Tesoro Dramático de Henrik Ibsen“, Barcelona). Rodó escribió esta parábola con una técnica parecida a la empleada en La pampa de granito: la frase “camino de la montaña” se repite, poeticamente, precediendo las voces de la naturaleza, al paso de Peer Gynt, que retorna tras larga ausencia. Estas voces forman parte del acto V del poema dramático, en que la realidad y el desencanto aumentan en Peer Gynt la tristeza del retorno, hasta que, en el regazo y en el amor fiel, de Solveig, halla la paz y la dicha que, inútilmente, anduvo buscando por el mundo.
Referencias:
1 – IBSEN, Henrik (1828-1906). Es, sin disputa, uno de los más grandes dramaturgos contemporáneos. Después de una ardorosa lucha político-literaria, se alejó, voluntariamente de su patria, Noruega. Residió, durante varios anos. en Italia. Ya glorioso, regresó a su país, en la vejez. En la dramaturgia moderna, el teatro ibseniano ejerció una poderosa influencia.
2 – Rodó participa de la opinión de quienes consideran a “Peer Gynt” como la obra más importante de la producción ibseniana. Algunos críticos, entre ellos Albert (ídem), estima que esta “epopeya lírica” es la menos personal y la mas nacional de las obras de Ibsen”. El compositor noruego Eduardo GRIEC (1843-1907), musicalizó “Peer Gynt” en una “suite d’orchestre”.
3 – veras: fervoroso entusiasmo.
4 – Figuradamente, Rodó alude al paso de la juventud, materializando la imagen de los cabellos rubios transformados en las canas de la vejez.
5 – quimeras: ilusiones; fantasías; desvarios.
6 – Giro pleonástico, pues ”hollar” significa “pisar, poner el pie sobre algo”.
7 – hornaza: es horno pequeño que usan los fundidores de metales y, por esto, resulta sorprendente el epíteto rodoniano.
8 – alegoría: figura representativa y simbólica.

Fuente: espaciolatino

Breve biografía de Edvard Grieg

Edvard Grieg se ha convertido en un icono del nacionalismo noruego, aunque provenía de una familia escocesa (la familia Greig). Su abuelo emigró a Noruega a finales del siglo XVII. Su madre, pianista, le dio lecciones desde los seis años de edad.

El violinista noruega Ole Bull alentó a la familia para que Edvard cursara en Leipzig estudios superiores. A los 15 años, Edvard se encontraba en un lugar que no le gustaba, odiando a su profesor de piano, y se trasladó a Wenzel, un lugar más agradable, donde el estudiante se introdujo por primera vez en la música de Schumann.

Estudió composición con Carl Reinecke, que sin embargo no le dio la formación suficiente. Nunca se sintió cómodo en la escritura de grandes obras sinfónicas o la composición de piezas extensas. Se graduó en el Conservatorio en 1862, empezando a publicar sus primeras obras influenciado por Robert Schuman, todavía sin mostrar su voz personal. Actuó como pianista en Noruega, en Copenhague, que entonces era el centro musical escandinavo.

Aquí establece tres contactos cruciales: con el danés Niels Gade, amigo de Schuman; el compositor noruego Rikard Nordraak, un año mayor que Grieg; y una joven cantante llamada Nina Hagerup, que será su futura esposa.

Gade propone a Grieg la composición de una sinfonía, pero esto no hace sino agravar el problema que tenía con Carl Reinecke. Sin embargo termina la sinfonía, más un ejercicio que una composición para ser interpretada, por lo cual dejó instrucciones para que nunca se oyese en público. No destruyó la partitura y ha podido ser grabada: una obra muy influenciada por Gade.

Sus primeras canciones y piezas para piano tienen mucho más éxito.

Nordraak tiene en él una influencia más beneficiosa y duradera, dedicándose desde entonces a la causa del nacionalismo musical de Noruega. Utiliza modismos populares de Noruega, que se muestran ya en sus Humoresques, op. 6 (1865), persistiendo todavía huellas de Schuman. Lo mismo se puede decir de la Sonata para Violín nº 1, op 8. Sin embargo la Sonata para piano, op. 7, del mismo periodo, ya tiene un fuerte sabor popular.

Greig regresa a Noruega para continuar su carrera. Nordraak muere joven, en 1866, pasando Grieg rápidamente a considerarse dentro de Noruega como el joven músico más importante del país. Da clases de piano y se convierte en director de la Orquesta de la Sociedad Filarmónica, con lo cual tienen una fuente de ingresos y le permite casarse con Nina, en 1867.

Se inicia aquí un periodo bastante productivo a nivel compositivo: el conjunto de piezas líricas de 1867; Sonata para violín, nº 2, de 1871; la Cantata Landkjending, de 1872; música incidental para la obra Jorsalfar Sigurd, de 1872; un Cuarteto de cuerda en Sol menor, de 1878, que influirá en el cuarteto de cuerdas de Debussy; y la pieza más importante, Concierto para piano, y la Música incidental para Peer Gynt (1875-76).

A lo largo de su carrera como compositor se tomó amplios periodos de descanso, quizás debido a los problemas respiratorios que le atormentaban desde su infancia. Se inclina más bien por las piezas breves, canciones y obras para piano. Sin embargo, en las miniaturas fue un verdadero genio. Los músicos aficionados de Europa y América compraban sus partituras en grandes cantidades.

Alrededor de 1883, Grieg atraviese una crisis artística y personal. Se mostraba insatisfecho con su trabajo, y las relaciones con Nina se volvieron tensas, de modo que se separaron durante varios meses. En enero de 1884 de vuelven a reconciliar, que es el periodo de las Variaciones Holberg.

La década de 1890 supone una nueva fase nacionalista en la producción de Grieg, más progresista desde un punto de vista armónico. De este periodo son un conjunto de piezas líricas, arreglos de canciones populares de Noruega, Danzas Sinfónicas, de 1898, Slatter de 1902-03, y el ciclo de canciones Haugtussa (1895-1898).

En 1900 la salud de Greig se deteriora, pero aún así realiza una gira de conciertos. Necesita mantenerse cerca del público. Muere en 1907, cuando estaba a punto de emprender un viaje a Inglaterra.

Su posterior consideración varia con el tiempo, pues no escribió ninguna composición sinfónica madura, sus obras más extensas son formalmente débiles. Hoy en día se le considera uno de los compositores más importantes, recibiendo títulos honoríficos de las universidades de Oxford y Cambridge. Muchos compositores se han inspirado en Grieg, como Debussy, Ravel, Delius, Grainger, entre otros.

Su uso de la armonía y la disonancia abrió nuevos caminos. De hecho, Delius dijo a Ravel que “la música moderna francesa es simplemente Grieg, más el preludio del tercer acto de Tristán.” La obra de Grieg nunca ha salido del repertorio estándar y sigue atrayendo, estando en alza su revisión crítica.

~ Steve Schwartz
Traducción: Zenón.

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